
A finales de 2025 se produjo en el Senado una de las situaciones más surrealistas en mucho tiempo en la Cámara Alta. La ministra de Sanidad, Mónica García, respondía a una pregunta y a su espalda Javier Arenas se saca un vapper y le da una calada. Su compañera de partido se da cuenta y le hace una señal con la mano. En la noticia de El Diario tienen la secuencia.
¿Qué dice la norma?
Pues fue en el año 2004 cuando se traslado una norma que un poco antes se había adoptado en el Congreso. En el artículo de El País se dan los detalles.
¿Qué hicimos?
Pues como siempre preguntamos, es sencillo. Nos llamó la atención dos cosas en la gestión de esta solicitud de de acceso a información pública (SAIP):
- El Senado no tiene sede digital, la petición se realiza a través de un formulario y luego recibes confirmación por mail de la solicitud.
- En este formulario solo se aceptan DNIs, es decir, nadie pensó que entidades pudiesen preguntar.


Una curiosad más fue que al mes de cumplirse la fecha de la petición (plazo que indica la ley) nos informan que el tiempo se amplía en un mes más (como recoje la ley) para darnos respuesta.
¿Qué pasó después?
Pues lo esperado, no hubo respuesta (calabazas).
¿Qué opciones nos quedaban?
Pues ir al contencioso (fracaso pagar por tener acceso) y segundo (evasión o victoria) ir al Consejo de Transparencia y Buen Gobierno.
La segunda opción ya sabíamos donde iba a acabar, el Senado no está obligado a responder antes ellos, van por libre.
En al siguiente enlace tienes la respuesta del CTBG.
Y como siempre estos son los datos, suyas las conclusiones.